lunes, 28 de marzo de 2011

¿REALIDAD O FICCIÓN? (primera parte)

La caída de Lucifer

Lucifer perdió su condición de "portador de la luz" pasando a ser “adversario” (Satán). El libro del Génesis lo muestra como “la serpiente” que engaña a los humanos [incitándolos a que no sigan los preceptos establecidos por el Creador, para poder así llegar a “ser como dioses”].
  • Durante los tiempos del Antiguo Testamento, Satanás estaba en el ámbito terrestre (había perdido su condición de querubín celestial), pero podía retornar al cielo (podía “subir” hasta la presencia de Dios). El libro de Job ilustra sobre esas ‘visitas’ al cielo, y permite notar la actitud arrogante del demonio:
Y dijo el Señor a Satán: ¿De dónde vienes tú? Y respondió Satán: He dado la vuelta por la tierra…” (Job 1:7; 2:2) Posteriormente, el profeta Zacarías muestra que el demonio está en abierta oposición: “el sumo sacerdote Yosuá estaba en pie ante el ángel del Señor, y estaba Satanás a su derecha para oponérsele” (Zac 3:1)
  • Ya en la época de Jesús (tiempos del Nuevo Testamento), Jesucristo les dice a sus discípulos: “Yo veía a Satanás caer del Cielo como un rayo” (Lc.10:18)
A medida que los fieles recibían y hacían propio el mensaje de justicia y caridad, estaban “venciendo al maligno” (1ª Juan 2:14; 4:4). [Mientras era vencido, el diablo (Satanás - la antigua serpiente-)[2] perdía ese privilegio de llegar hasta la presencia de Dios para oponerse y acusar a los humanos].
  • Para confinarlo definitivamente en la tierra era indispensable el sacrificio de Jesús. Apocalipsis lo expresa en su Cap. 12 versículos 11 y 8:
Lo determinante fue “... la sangre del Cordero”. Con su sacrificio en la cruz y su ascenso (cuando fue “arrebatado para Dios y su trono” (Ap 12:5), Cristo hizo que el diablo y sus ángeles perdieran toda posibilidad de “llegar al cielo hasta la presencia del Señor”.
En el Capítulo 12 -versículos 9 y 11- el libro Apocalipsis indica claramente que a causa “del sacrificio de Cristo y la fidelidad de sus seguidores”, se logró que el diablo y los demás ángeles rebeldes fueran confinados a Tierra definitivamente (esta vez sin posibilidad de retorno. El versículo 8 dice: “…no quedó ya lugar en el cielo para ellos”). El Arcángel Miguel es el encargado de expulsar del cielo a Satanás y la parte de ángeles rebeldes que arrastró consigo (Ap. 12:4), por lo cual se lo reconoce como Ángel caído.

1 comentario:

patricia gonzalez alarcon dijo...

Me empieza a dar un poco de miedo!!!!!!!